miércoles, 8 de julio de 2015

LA NECESIDAD LLEVA A LA ACCIÓN







Que los y las jóvenes participen activamente en su comunidad significa que se les integra en el proceso de toma de decisiones políticas sobre los asuntos que les afectan directamente a ellos y ellas o a la comunidad en la que viven o por los que se sienten especialmente sensibilizados/as.

La ciudadanía activa se aprende sobre el terreno, es decir, participando e implicándose. 

Pero para que las y los jóvenes participen activamente deben tener el derecho, los medios, el espacio, la oportunidad y, cuando sea necesario, el apoyo para participar e influir en las decisiones, y para tomar parte en acciones y actividades encaminadas a construir una sociedad mejor.

Los jóvenes poseen perspectivas y opiniones importantes que a menudo no son escuchadas. La participación activa da poder a los jóvenes y puede jugar un papel vital en su propio desarrollo. Para aumentar la participación es necesario que haya una comprensión más colectiva y mejorada de lo que implica la participación de los jóvenes y cómo se puede hacer comprender por los niños y adolescentes. 

La problematización de la juventud en América Latina y el Ecuador en el período histórico en cuestión se ha desarrollado fundamentalmente bajo las directrices elaboradas por la “comunidad internacional del desarrollo” va encabezada por la Organización de Naciones Unidas. Estas directrices se recogen en diversas resoluciones aprobadas por la Asamblea General, así como también en numerosos informes elaborados por las diversas agencias y órganos de investigación, diagnóstico y promoción del desarrollo que conforman el sistema de Naciones Unidas, especialmente CEPAL, CELADE y Banco Mundial. 

El enfoque sobre los jóvenes promocionado por la ONU se caracteriza por su reconocimiento como grupo social específico y de especial relevancia en el desarrollo social. De acuerdo con esta perspectiva, los jóvenes constituyen “actores estratégicos del desarrollo” dando a entender con ello que los jóvenes, más allá de ser un grupo social “vulnerable”, sujeto de políticas específicas de asistencia social, constituyen un actor social fundamental para la consecución del desarrollo integral de la sociedad en su conjunto. Es decir, este enfoque intenta superar la típica visión de los jóvenes como el futuro de la sociedad, afirmando, más bien, que son el presente y que, por tanto, es fundamental atender apropiadamente la problemática juvenil, potencializando la capacidad estratégica de este grupo en el desarrollo a través de políticas orientadas no solamente a la asistencia sectorial sino a capitalizar las oportunidades que representan los jóvenes actualmente.

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